lunes 2 de marzo de 2009

Segundo Ciclo de Marbod el Bárbaro en suspenso.

Por una serie de circunstancias, el Segundo Ciclo de Marbod el Bárbaro, que estaba programado para empezar en Febrero, no ha tenido partida aún. Además de las circunstancias personales, he tenido que optar por desarrollar entre las varias historias que desarrollo, y la opción fue por "Corona de Amenofis", ya a punto de iniciar su Tercer Ciclo. Tampoco ayuda que, intentando escribir los nuevos episodios de "Marbod el Bárbaro", haya tenido varias partidas en falso, y no haya conseguido dar con el tono necesario para desarrollar la historia.

El inicio del Segundo Ciclo sigue siendo la saga "Roma Prevalecerá", pero ésta ha sido drásticamente reformateada, para encajar mejor con el desarrollo sucesivo del ciclo. Su inicio está pospuesto de manera indefinida por el minuto, pero apenas hayan novedades, prometo postearlas acá de manera puntual.

Gracias por la paciencia. Nos vemos...

lunes 4 de agosto de 2008

Marbod el Bárbaro: La trivia.

Como es costumbre para los lectores habituales de "Corona de Amenofis" e "Infra Terra", ahora que ha terminado el primer ciclo de "Marbod el Bárbaro" he decidido compartir con mis lectores un poco de trivia sobre el ciclo mismo y su desenvolvimiento. Así es que, a la espera del segundo ciclo, he aquí algunas notas y curiosidades sobre los primeros 24 capítulos de "Marbod el Bárbaro":

-- Existió un Marbod o un Marabod histórico, que vivió en el tiempo de Octavio Augusto y el de Tiberio, y que fue rey del poderoso reino de los marcomanos. Sin embargo, allí se agotan las semejanzas, porque el personaje protagonista de "Marbod el Bárbaro" es una creación enteramente ficticia, más allá de haber tomado el nombre de un personaje histórico.

-- Se suponía que "Marbod el Bárbaro" iba a ser estrenada la semana siguiente al final de "Infra Terra" y al de "Corona de Amenofis", esto es, el Lunes 10 de Diciembre. Sin embargo, se adelantó una semana el estreno para coincidir con los finales del ciclo 2007 de ambas historias.

-- El párrafo inicial del primer episodio ("Vida de bárbaros") es un homenaje/parodia al primer diálogo de la película "Conan el Bárbaro". Algo similar ocurre con el párrafo final del último episodio ("Sonnenmensch").

-- El nombre del padre de Marbod el Bárbaro (Wilhelm) se corresponde con el mío propio en alemán, ya que en cierta medida, soy el padre intelectual del personaje. El calificativo de "Hacedor de Viudas", empero, es incluido sólo con propósitos humorísticos, y difícilmente podría considerársele como un chiste autobiográfico.

-- El personaje de Sergio Petronio Galba, que aparece en el episodio "Orbe Terrarum", es una recreación libre de Servio Sulpicio Galba, quien fue Emperador de Roma entre los años 68 y 69. Pero en la época del ciclo, Galba aún no estaba en misión, llegando a ser legado en Germania recién en la época de Calígula.

-- El título del episodio "El inicio de las invasiones bárbaras" es un sutil homenaje a la película "La decadencia y caída del Imperio Romano", de Anthony Mann, rodada en 1964, con Christopher Plummer y Sophia Loren. A la vez, entronca con la obra capital del historiador Edward Gibbon ("Historia de la decadencia y caída del Imperio Romano").

-- El capítulo 05 ("Saturnales") iba a ser posteado el 24 de Diciembre, coincidiendo con la Noche Buena. Los historiadores están de acuerdo en que, efectivamente, la Iglesia Católica ordenó celebrar la Navidad el 25 de Diciembre para combatir tanto a las Saturnales como al culto de Mitra, que tenía una fiesta similar en tales fechas. Sin embargo, en la planificación inicial, la llegada de Marbod a Roma iba a ser cubierta por completo en los dos primeros episodios, reservando el tercero al incidente en las Termas de Caribarbudo (episodio "El inicio de las invasiones bárbaras"), con lo que el cuarto sería publicado el 24 de Diciembre, si es que se publicaba todos los Lunes un episodio nuevo, desde el 03 de Diciembre en adelante. Pero el crecimiento del segundo episodio obligó a partirlo en dos ("El Gran Dragón del Río Rhin" y "Orbe Terrarum"), y por lo tanto, la historia entera se desfasó en una semana, razón por la que "Saturnales" fue finalmente posteada el 31 de Diciembre. Un primer borrador de "Saturnales" lo presentaba como Fiesta de Año Nuevo, pero luego se decidió mantener el carácter del episodio como una sátira de la Navidad, pese a todo.

-- Para reprender a Aaron ben Zeitmann, en el capítulo "Manumisión", Betsabé cita los pasajes bíblicos de Levítico 25:44 y Deuteronomio 15:15, en ese orden.

-- A pesar de que la historia está ambientada en la época del Emperador Tiberio, es posible encontrar numerosos anacronismos, intencionales por motivos de ironía y referencia metatextual. Entre ellos están la aparición de Polibio de Megalópolis y la presentación de un primitivo Santa Claus ("Saturnales"), etcétera.

-- Muchos elementos del Imperio Romano han sido forzados o distorsionados, para presentarlo como una especie de "Estados Unidos antes de Estados Unidos". En particular se ha realzado, aunque de manera más bien subliminal, el tema de la decadencia de la libertad y del espíritu cívico.

-- La trama de Marbod como esclavo de Quinto Diezmo Tributario y relacionándose con una esclava judía, recicla parcialmente una historia personal anterior, que se refiere a un guerrero germano capturado en combate y esclavizado, y que se enamora de una esclava judía. La historia fue publicada como parte del proyecto "Kulturkampf", un E-Zine que en ciertos aspectos preludió lo que después llegó a ser Tribu de Plutón; sin embargo, fueron publicados sólo cinco de los siete episodios previstos. La diferencia más notable es que en la historia original, el protagonista era esclavo del personaje histórico Varo en Germania, mientras que en la nueva versión, Marbod es esclavo del personaje ficticio Quinto Diezmo Tributario en Italia. Además, el tono en la historia anterior era más realista y oscuro, mientras que Marbod el Bárbaro tiene un tono intencionadamente paródico.

-- La relación entre Betsabé y Marbod, y en particular la descripción de ella como una chica incapaz de aceptar una relación de pareja si no es en los rígidos términos que ella impone sin posibilidad de negociación alguna, tiene un matiz autobiográfico. Sin embargo, debido al contexto cultural del Imperio Romano, y el trasfondo de Betsabé como practicante sincera de la religión fuertemente legalista del Judaísmo, la actitud intransigente de Betsabé hacia Marbod SÍ está justificada.

-- En la versión final, muchos personajes cambiaron drásticamente su cometido e importancia. Ni Quinto Diezmo Tributario ni Tulio estaban originalmente considerados: en una primera versión de la historia, Betsabé iba a ser directamente esclava de Aaron ben Zeitmann, hasta que me topé con un versículo de la Biblia que prohibe a un judío tener esclavos judíos (Levítico 25:44), mientras que Marbod, al instalarse en Roma, iba a ser herrero por sí mismo. Por otra parte, los personajes de Ariaramnes y Amílcar estaban destinados en principio a tener una importancia mucho mayor, pero el desarrollo de la trama no dio pie para incluirlos. Esto, sin perjuicio de que puedan aparecer más adelante, por supuesto.

-- Las referencias que los soldados romanos hacen al Orbe Terrarum y al Mare Nostrum, se corresponden con el pensamiento militar y estratégico romano (episodio "Orbe Terrarum"). También lo es la referencia a cómo la obra del historiador Tácito se salvó porque uno de sus descendientes fue Emperador, y ordenó copiarla (episodio "Vida de bárbaros"). El discurso de Polibio de Megalópolis alude a su principal obra histórica, en la que detalla como los romanos se hicieron el más poderoso imperio del mundo ("Saturnales").

-- El ciclo "Ciudad del Sol" está inspirado en la rebelión de los esclavos seguidores del atálida Aristónico contra el Imperio Romano, en el año 132 a.C. Esta utopía heliopolitana fue aplastada derechamente por las armas romanas.

-- El capítulo "La armadura no hace al legionario" es una parodia de los juegos de rol. Inicialmente parodiaba el juego "Vampiro: La mascarada", incluyendo un villano transilvano, pero luego preferí darle un trasfondo egipcio para ligar este capítulo con la por ese entonces futura saga de "Exodo".

-- En un primer momento, los dos episodios ("Futuro sombrío" y "Pasado brillante") que componen "Ultimos y primeros romanos" iban a ser uno solo. Pero no hubo forma de encajar bien la historia, y no parecía querer caber sólo en uno, por lo que incluso llegué a optar por adelantarlo al segundo ciclo. Finalmente resolví mantenerlo como un episodio doble, debido a que es muy revelador sobre la relación entre Marbod y Roma, y lo que aquél piensa sobre ésta. Tampoco es casualidad que el título sea vagamente reminiscente de la obra "Ultimos y primeros hombres", de Olaf Stapledon.

-- El episodio "Bajo sus alas negras", así como el título del mismo, alude y está inspirado en la canción "Her Black Wings", de Danzig (disco "Danzig II: Lucifugue", de 1990).

-- La idea de Odín imposibilitado de cruzar el limes romano para no molestar a los dioses olímpicos, se basa en el concepto antiguo de que los dioses rigen sobre porciones determinadas de la Tierra. Esta noción es visible por ejemplo en el Libro de Jonás, en la Biblia, cuando su protagonista escapa hacia Tarsis para sustraerse a la voluntad de Jehová.

-- En la época del Emperador Tiberio, en que obviamente se ambienta "Marbod el Bárbaro", Egipto era ya provincia romana, y por lo tanto, no podía haber ningún Faraón Tolomeo XVII. El último Tolomeo histórico considerado como tal es Tolomeo XV Cesarión, el hijo de Julio César y Cleopatra. Por otra parte, el nombre de la hija de Tolomeo XVII (Cleopatra Arsinoé) es un compuesto de los nombres de las dos hermanas hijas de Tolomeo XIII (la famosa Cleopatra de Julio César), pero en la historia real, ambas eran enemigas a muerte. Tolomeo Andrófilo, por su parte, es completamente ficticio y sin relación con ningún personaje histórico.

-- El capítulo "Thus saith Marbod" es una paráfrasis de la frase "Thus saith the Lord", que se encuentra en el estribillo del tema "The Plagues" (soundtrack de la película "El príncipe de Egipto", de 1998). El estribillo completo ("I send the scourge / I send the sword / Thus saith the Lord") es citado por Marbod cuando le habla al Faraón. Asimismo, dicho capítulo contiene varias citas escondidas que han sido literalmente transcritas del Exodo. Por otra parte, el argumento del capítulo cita indisimuladamente tanto la leyenda de Moisés como la de Osiris.

-- El personaje de Benjamín estaba destinado a morir, víctima de la represión del Faraón contra los judíos, durante la saga "Exodo". Sin embargo una curiosa casualidad (durante el 2007, un amigo bautizó a su hijo recién nacido con el nombre Benjamín) me hizo cambiar de idea, y acabé por perdonarle la vida al personaje, y darle un notorio "happy end".

-- En una primera planificación de la historia, el gran final del primer ciclo se iba a corresponder con el episodio histórico de la sublevación de Sejano contra Tiberio. Sin embargo, éste fue descartado por el final presentado en "Sonnenmench", que me pareció más adecuado para un protagonista mesiánico como Marbod.

lunes 7 de julio de 2008

Especial - Capítulos del Primer Ciclo.

Es definitivo. Marbod el Bárbaro tendrá un segundo ciclo durante el primer semestre del 2009. Ya están esbozadas las líneas generales de la trama, junto con un nuevo enemigo, y un nuevo sentido del destino de Marbod. El nuevo ciclo de Marbod el Bárbaro comenzará apenas termine el segundo ciclo de "Infra Terra", actualmente en desarrollo. Mientras tanto, para apetito de los lectores habituales, y para repasar con comodidad los grandes hitos de la blogoserie, he aquí el listado completo de los capítulos del Primer Ciclo de la serie:

01. Leer "Vida de bárbaros".
02. Leer "El Gran Dragón del Río Rhin".
03. Leer "Orbe Terrarum".
04. Leer "El inicio de las invasiones bárbaras".
05. Leer "Saturnales".
06. Leer "Marbod Esclavo".
07. Leer "¡¡Paraíso, ahora!! (Ciudad del Sol, Primera Parte)".
08. Leer "La República del Sol (Ciudad del Sol, Segunda Parte)".
09. Leer "La ira de las uvas (Ciudad del Sol, Tercera Parte)".
10. Leer "Un sitio demasiado tranquilo".
11. Leer "Desposar a Betsabé".
12. Leer "Manumisión".
13. Leer "Gentil".
14. Leer "De cómo otros disfrutan mi dinero".
15. Leer "La armadura no hace al legionario".
16. Leer "Maullido mortal".
17. Leer "Futuro sombrío (Ultimos y Primeros Romanos, Primera Parte)".
18. Leer "Pasado brillante (Ultimos y Primeros Romanos, Segunda Parte)".
19. Leer "Bajo sus alas negras".
20. Leer "Mary Sue".
21. Leer "Marbod en la Tierra de los Faraones (Exodo, Primera Parte)".
22. Leer "Thus saith Marbod (Exodo, Segunda Parte)".
23. Leer "Tierra Prometida (Exodo, Tercera Parte)".
24. Leer "Sonnenmensch".

Y como adelanto, he aquí el título COMPLETO del primer episodio del ciclo 2009 de "Marbod el Bárbaro":

25. "El Día de la Infamia (Roma Prevalecerá, Primera Parte)".

Los primeros capítulos del segundo ciclo, en efecto, integrarán la saga "Roma Prevalecerá", en la cual el Imperio Romano mismo se verá remecido por un nuevo enemigo. ¿Será éste acaso el fin de la Pax Romana? Quédense en nuestra sintonía...

lunes 2 de junio de 2008

Capítulo 24 - "Sonnenmensch".

ANTERIORMENTE EN “MARBOD EL BÁRBARO”. A petición de Betsabé, Marbod el Bárbaro la escolta a Egipto, lugar en donde ha encontrado a los judíos esclavizados por el Faraón Tolomeo XVII. Marbod el Bárbaro consigue liberar a los judíos, y posteriormente los lleva hasta la Tierra Prometida. Sin embargo, en Jerusalén, la llegada de los judíos de Egipto causa la animadversión de los ya instalados en Palestina, y Aaron ben Zeitmann incita al Sanhedrín para que ordene el arresto de Marbod

“Sonnenmensch”.

Celebrábase la ceremonia de matrimonio entre Betsabé y Benjamín. Marbod el Bárbaro suspiró. La mujer a la que él amaba, ahora estaba en brazos de otro. Pero de todas maneras, ambos hacían una buena pareja, y Marbod consideraba que eso estaba bien.

En plena ceremonia, aparecieron los agentes del Sanhedrín, escoltados por algunos legionarios romanos. A su lado se colocó Aaron ben Zeitmann.

–¡Salve, Maestro!– dijo Aaron ben Zeitmann, burlesco, y le dio un beso en la mejilla.

–Aaron ben Zeitmann, con un beso me traicionas– dijo Marbod el Bárbaro, y luego añadió: –Por Odín te digo, que no necesitaré pedir una docena de legiones celestiales para ajusticiarte.

Mientras Marbod el Bárbaro era llevado de esta infame manera, el corrupto corazón de Aaron ben Zeitmann, emponzoñado por años de maldad y depravación moral, exultó de alegría y, reventando desde su pecho, saltó hacia la boca en una gran, sonora y mefistofélica carcajada.

–Me das asco, Aaron ben Zeitmann. Y pensar que una vez fui tu discípulo– dijo Benjamín.

–Una vez discípulo, siempre discípulo– dijo con sarcasmo Aaron ben Zeitmann, con sus ojos centelleando.

–¡No!– gritó Benjamín, fuera de sí. –¡Eres un fraude! ¡Un timo! ¡No sabes nada de la Ley judía! ¡Y no sabes nada sobre ser un judío decente! ¡Ya basta de tenerte miedo! ¡Eres un hombre patético y miserable! ¡Y ahora, lárgate de mi casa, maldito, Serpiente de Satanás, o Sabaoth no verá con malos ojos que yo mismo te quite tu opaca vida!

Palideciendo de ira, Aaron ben Zeitmann levantó un dedo, listo para replicar, pero Benjamín le descargó un fiero golpe, que dejó a Aaron ben Zeitmann tumbado en el suelo.

–Largo– dijo Benjamín. –En esta casa no son bien recibidos quienes caminan por rutas de iniquidad y depravación moral.

En las horas siguientes se armó apresuradamente en contra de Marbod el Bárbaro un juicio. Aaron ben Zeitmann, conociendo bien la ruindad de las personas por ser él mismo una persona ruin, consiguió varios testigos falsos que acusaron a Marbod el Bárbaro de las más tamañas atrocidades que pudieron encontrar. Entre ellas, le achacaron gritar: “¡Ahora que he liberado a los judíos de Egipto, libertaré a todos los pueblos del yugo del Imperio Romano!”. Esto último llamó la atención de Poncio Pilatos, el procurador de Judea, que inmediatamente pidió los informes que fuera posible encontrar sobre Marbod el Bárbaro.

Le trajeron de inmediato la documentación enviaba Sejano, el Prefecto del Pretorio en Roma, a todas las reparticiones del Imperio, alertando sobre las personas fugitivas. Marbod el Bárbaro no estaba incluido en la Lista de los Diez Más Buscados dentro del Imperio Romano, pero se advertía prudencia y cautela respecto de éste, ya que había tenido una destacada y nunca bien aclarada participación en una rebelión de esclavos en Umbría, que el propio Sejano había tenido que reprimir tiempo atrás.

–¿Pero vas a condenar a ese hombre?– le preguntó a Poncio Pilatos su esposa.

–¡Deja, mujer, deja! Vuelve a tus tejidos y a comprarte vestidos de seda, que los asuntos de Estado no son para mujeres.

–¡Pero ese hombre es inocente! ¿Acaso no ves que han levantado testigos falsos contra él? ¡Mira a ése! ¡Le he visto antes, un día ha jurado por los dioses que es romano y al otro que es judío! ¡A ese otro, un día gritaba a favor de Herodes, y al otro lo criticaba! ¡Al de más allá, un día estaba casado con María Magdalena, y al siguiente se negaba a pagarle la pensión de alimentos!

–Aún así, le acusan de crímenes de alta traición. Y si bien Tiberio es Emperador clemente y magnánimo, allí en Roma está Sejano, siempre vigilante, atenazando cada vez más la esfera de poder. ¡No, ni aún el beneficio de la duda debe conceder para salvar la vida de este reo, al precio de perder la mía! Le condenaremos. Nadie dirá así que Poncio Pilatos no es el más fiel y devoto de los servidores públicos que posee Roma.

De este modo, el juicio llegó a término. Poncio Pilatos, según la costumbre, le concedió a Marbod el Bárbaro la palabra por última vez, antes de pronunciar sentencia.

–Hace tiempo atrás– dijo Marbod el Bárbaro –salí de mi Germania nativa, impresionado porque había escuchado de una tierra de gran esplendor y opulencia, más allá de los límites de mi aldea. Quise conocer dicha tierra, y a los hombres y mujeres que tenían la dicha de vivir en ella. ¡Y qué encuentro! ¡Egoísmo, mezquindad, miseria, en todas y cada una de sus callejuelas estrechas y miserables! He visto al hombre libre aplastar al hombre libre en una forma que nosotros los germanos no reservamos ni al más contumaz de nuestros esclavos. He visto la depravación moral de ustedes, que se dicen señores del mundo, y que ni siquiera son amos de sus propias bajas pasiones. He visto grandes templos y monumentos construidos con la sangre de hombres libres, sacrificados para la vanidad de una sola persona. ¡A nosotros nos basta una silla dentro de una casa para nuestro rey, mientras que vos, un simple procurador, necesita este enorme palacio! Y para nosotros es importante ser respetados, mientras que vosotros os contentáis con ser temidos. Y por actuar de este modo, consecuente con mis principios, sin cambiarlos ni una sola coma, como dicen que debe interpretarse la Ley que me acusan de violar, ahora muero a manos de hampones y rameras que dicen tener la credibilidad necesaria para ser testigos, por el único y simple hecho de haber nacido seres humanos. ¡Muero yo hoy, no porque no pueda liberarme, sino porque no hay nada por lo que deba liberarme! Y que mi sangre inocente caiga sobre todos aquellos quienes, siendo mercenarios del dinero o esclavos de su odio contra el ser moralmente superior, me privan de los beneficios que pudiera yo proporcionarle al género humano.

Le dieron a Marbod el Bárbaro una gran cruz de madera para que la cargara, y éste emprendió la marcha con ella. Muchas de las gentes a su alrededor, que otrora le agradecieran por sacarles de Egipto, ahora se habían escondido, lo más temerosos y con algún rastro de decencia, o bien le escupían, insultaban y abucheaban, aquellos sin temor de dioses o de hombres. A su lado también caminaban Benjamín y Betsabé, dolidos, y tratando en todo momento de confortarle, en lo que no les interrumpieran los guardias romanos.

De pronto, Marbod el Bárbaro, cansado por tantas fatigas y penalidades, se dejó caer. La cruz le aplastó. Filón corrió de inmediato a recogerla.

–¿Eres acaso el que esperamos?– preguntó Filón, desesperado. –¿Eres acaso el Rey de Reyes? ¡Libérate, Marbod, si eres el Rey de Reyes, y libéranos al mundo mortal de nuestras cadenas de las ilusiones materiales!

–¡Tú no entiendes!– masculló Marbod el Bárbaro, tomando la cruz a cuestas y cargándola con dificultad, siempre con la ayuda de Filón.

En eso, levantándose, la mirada de Marbod el Bárbaro encontró las sandalias, luego las piernas deformes, luego el busto enclenque, y al final la calva prominente de Aaron ben Zeitmann, que lo miraba con ojos exultantes y lujuriosos.

–¡He aquí el hombre!– dijo Aaron ben Zeitmann, interponiéndose en el paso.

Los legionarios estuvieron a punto de quitarle del camino, pero el decurión los detuvo: “Conozco a ese judío, tiene amigos poderosos en Jerusalén”.

–Tú, que has liberado a otros, ¿no puedes liberarte a ti mismo?– gritó Aaron ben Zeitmann, y luego remató sus palabras con una horrible carcajada.

En Roma, al mismo tiempo, Mirasemis hizo otro horóscopo sobre Aaron ben Zeitmann, y el resultado la hizo exhalar un chillido de terror, y caer inconsciente desde su silla.

En Judea, respirando trabajosamente y sacando su voz desde lo más profundo de la garganta para poder hacerse escuchar desde su debilidad, Marbod el Bárbaro replicó:

–Hasta el momento, he apartado mi mano de ti, porque la justicia y bondad de los dioses debe alcanzar incluso a los más miserables. Pero no más. Yo te maldigo, Aaron ben Zeitmann. Te maldigo, y te digo, vivirás hasta el día del Ragnarrok, y nunca, jamás, encontrarás descanso o respiro sobre esta tierra.

–¡Bravatas!– gritó Aaron ben Zeitmann.

En ese minuto, desde lo alto, grandes nubes se arremolinaron, y una voz profunda y terrible surgió de entre ellas:

–¡Así sea escrito, así debe ser hecho!
Aaron ben Zeitmann levantó la cabeza, incrédulo, al tiempo que alrededor los susurros se levantaban: “¡Sabaoth!”, “¡Sabaoth!”. Entendió entonces Aaron ben Zeitmann, con un pequeño rayo de luz que se infiltró en su alma de tinieblas y oscuridad perpetuas, y su corazón, hasta entonces regocijante, se tornó en terror.

–¡No! ¡Marbod…! ¡No puedes…! ¡Marbod…! ¡Marbod, no, tú no…!

Marbod el Bárbaro, ahora bien instalado con su carga de la cruz, empezó a caminar, empujando a un lado con el puro peso de su cuerpo a Aaron ben Zeitmann. Este se arrojó al suelo, presa de una convulsión histérica.

–¡Marbod, por favor! ¡No puedes hacerme esto! ¡Marbod, por favor, perdóname! ¡Marbod, perdóname! ¡Te pagaré lo que quieras! ¡Te daré oro, riquezas…! ¡Maldición, haré que todo este juicio quede nulo, que sigas vivo…! ¡Marbod…! ¡No puedes hacerme esto! ¿Acaso no sabes quién soy? ¡Soy Aaron ben Zeitmann, Marbod! ¡Yo… soy… Aaron… ben…!

–Sé quién eres– dijo Marbod el Bárbaro, volteándose levemente. –Por eso no hay perdón para ti. Has elegido la vileza, y no soy yo quien te condena, sino tu propia ruindad.

Aaron ben Zeitmann entendió que esto era verdad, que ya no había esperanza para él, y levantándose con brusquedad, empezó a correr a los tumbos, gritando como un maniático:

–Estoy maldito… He sido maldecido… En verdad él es… Y yo lo he condenado con poder de hombres… Pero él me ha condenado con poder de dioses… ¡Estoy maldito, maldito, maldito! ¡MALDITO! ¡¡¡PARA SIEMPRE MALDITO, Y NADA ME REDIMIRÁ!!!

Y Aaron ben Zeitmann corrió hasta dejar Jerusalén, y corrió, corrió, corrió, sin poder morir, sin poder encontrar sosiego nunca, y por esto, la posteridad lo llama el Judío Errante.

Mientras tanto, los legionarios tomaron a Marbod el Bárbaro, ahora mortalmente debilitado, y lo extendieron sobre la cruz. Ajustaron los clavos de metal, levantaron los martillos, y estos cayeron. Marbod el Bárbaro soltó gritos casi afónicos. Luego, los legionarios levantaron la cruz.

–¡Marbod!– suplicó Betsabé. –¡Marbod, no puedes terminar así! ¡Eres el más bueno de los hombres, no puedes terminar así!

–Ahora… tienes… un esposo– jadeó Marbod el Bárbaro, agónico. –Esposo… He aquí a tu esposa… Esposa… He aquí a tu esposo…

Benjamín abrazó a Betsabé, quien empezó a llorar de manera descontrolada. Filón, por su parte, apartó la mirada, decepcionado sin duda, pero triste por la suerte innoble que Marbod el Bárbaro, a quien ahora estimaba como a su amigo libertador, había encontrado.

Desde el este, Dragonópterix se lanzó a un rescate desesperado. Pero los legionarios, levantaron sus lanzas, ahuyentando al dragón, hasta que éste hubo de rendirse.

Odín, contemplando esto desde el Valhalla, bajó la cabeza. También había silencio en el Monte Olimpo, entre las huestes de Zeus Tonante. Los dioses egipcios, por su parte, bien mosqueados por la operación de rescate que Marbod había emprendido contra su nación, contemplaban con regocijo, Set el primero de ellos. Sabaoth, por su parte, decidió dejar las cosas como estaban, porque después de todo, las relaciones con los dioses tutelares del Imperio Romano eran difíciles, y…

Marbod el Bárbaro pareció abrir los ojos por un momento. Luego, bajó la cabeza.

–Ha muerto– dijo un legionario.

Dragonópterix se posó a lo lejos, llorando amargamente. En una ocasión, Marbod el Bárbaro había podido matarle y, movido por la compasión, no lo había hecho. Ahora había muerto, sin que el dragón pudiera haberle retribuido la gentileza. Y eso no era justo.

Benjamín empezó a llevarse lejos a Betsabé, quien era presa de convulsiones histéricas.

–Clávenle una lanza– dijo el decurión, ordenando así que se siguiera el procedimiento habitual para averiguar si de verdad estaba muerto. –Luego, bájenlo.

Un legionario levantó su lanza, y cuando la iba a clavar, la lanza quedó detenida en el aire, aferrada por una mano que venía desde lo alto. Era la mano de Marbod el Bárbaro, que se había desprendido de su madero.

Un clamor de asombro y espanto recorrió a los presentes.

–Mi señor, Marbod se está resucitando a sí mismo– dijo Freyja a su esposo.

–¡Lo veo, lo veo!– dijo Odín, tratando de contener su viva emoción.

–¡En verdad es el Rey de Reyes!– dijo Filón, asombrado.

Marbod el Bárbaro levantó su débil brazo hacia el otro brazo, y tiró de éste hasta desprenderlo. Luego, con un violento desgarrón, se zafó de los clavos de los pies. Bajó al pie de la cruz, cansado, jadeante, pero vivo. Benjamín y Betsabé fueron a recogerlo.

–¡Señor, qué hacemos!– dijo un legionario a su decurión.

–Irnos al Reino de los Partos– dijo el decurión, pálido y tratando inútilmente de mantener la compostura. –Cuando esto se sepa, querrán ejecutarnos por no poder ajusticiar a un condenado. Además, si este hombre puede resucitarse a sí mismo… ¿qué no podrá hacer para vengarse de nosotros, que lo hemos clavado a un madero? ¡Vamos y escondámonos, porque contra esta clase de poder, ni aún el propio César Tiberio nada será capaz de hacer!

Marbod el Bárbaro levantó la cabeza, y miró a lo lejos, una mancha en el cielo. Era Dragonópterix, quien, loco de contento, daba giros y vueltas en el aire de felicidad. Marbod el Bárbaro estaba vivo, después de haber fallecido. ¿Y por qué es esto posible? Porque él es… ¡¡¡MARBOD EL BÁRBARO!!!

Marbod el Bárbaro sobrevivió a aquel día. A su debido tiempo, llegó a alcanzar la corona del Imperio Romano. Pero eso… Eso es parte de otra historia.

Fin del Primer Ciclo de “Marbod el Bárbaro”.

Próximo capítulo (primer episodio del Segundo Ciclo): El Día de la Infamia.